De Madrid a la Luna

Posted on agosto 27, 2017

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Era una noche cálida de verano cuando Carmen sugirió por primera vez un viaje a la Luna.

Su propuesta nos pareció todavía más insólita dado que en aquel momento Mériem, Jesús y yo nos encontrábamos en un bar de tapas en Lavapiés. Después de todo, este barrio madrileño está a miles de kilómetros de Cabo Cañaveral o cualquier otro lugar que nos pudiese proporcionar los medios para un viaje lunar.

Pero Carmen no estaba bromeando, y unos días más tarde los cuatro estábamos de camino… en coche de alquiler.

Hay que decir que nuestro destino lunar fue más metafórico que literal, pero no por eso menos sorprendente.

El pueblo de Fresnedillas de Oliva se sitúa en la linde de la Sierra de Guadarrama, unos 45 kilómetros al oeste de Madrid. Durante siglos, sus habitantes han  subsistido pastando su ganado en los terrenos rocosos y zarzosos de la zona, pero exactamente hace 50 años las cosas cambiaron.

Sierra de GuadarramaEn julio de 1967 los aldeanos observaron una antena parabólica de 26 metros de ancho inclinándose hacia los cielos por primera vez. Fue la pieza central de la recién construida Estación de Seguimiento de Fresnedillas para Vuelos Espaciales Tripulados, que la agencia espacial estadounidense NASA llamó simplemente ‘Madrid Apollo’.

De repente, este remoto remanso se había convertido en el tercer conjunto de ojos y oídos para lo que iba a ser la mayor hazaña de la exploración espacial hasta la fecha: enviar un hombre a la Luna.

Las otras dos estaciones de seguimiento de Apolo fueron Goldstone en California y Honeysuckle en Canberra, Australia; cada una ubicada a 120 ° de longitud, para asegurar que la NASA nunca perdiera contacto con sus astronautas mientras se dirigían a la Luna en órbita. Pero aunque Goldstone todavía se puede visitar, y Honeysuckle (o al menos la estación cercana de Parks), ganara fama en la película australiana ‘La luna en directo’, Fresnedillas casi ha desaparecido de los anales de la historia.

De hecho, cuando entramos en el pueblecito bajo un sol abrasador, no había ningún indicio de la estación de seguimiento. La antena parabólica ha desaparecido desde hace mucho tiempo, como lo han hecho los 200 técnicos españoles y estadunidenses que alguna vez se encargaron del centro de comunicaciones.

Museo Lunar: Centro de Interpretación EspacialAfortunadamente, el Alcalde de Fresnedillas ha luchado para corregir esta injusticia y hace siete años se inauguró en las afueras del pueblo el primer y único museo español de exploración espacial.

No es fácil de encontrar. El Museo Lunar: Centro de Interpretación Espacial está alojado en un modesto edificio de madera, casi totalmente invisible desde la carretera, tras una hilera de árboles.

Pero vale la pena el esfuerzo, porque en la entrada del museo está el recordatorio más claro posible de por qué la estación de seguimiento de Fresnedillas fue tan importante.

Apollo XI plaque at Lunar Museum - Landscape formatUna gran placa que lleva la insignia del Apolo XI proclama la famosa confirmación de Neil Armstrong de que el hombre se había posado en la luna, “Houston, aquí base de Tranquilidad. El Águila ha alunizado.” Era la noticia que el Misión de Control de la NASA y unos 500 millones de televidentes por todo el mundo habían estado esperando. Pero, ¿cómo recibieron estas palabras? La respuesta está aquí, en Fresnedillas.

De las tres estaciones de seguimiento de Apolo, sólo la de Fresnedillas tuvo ‘visibilidad’ del módulo lunar Águila en el momento que hizo su espectacular descenso el 20 de julio de 1969.

Dentro del museo, el equipamiento utilizado para comunicar con el módulo lunar se parece más a una antigua central telefónica que a un aparato capaz de procesar señales a 380.000 kilómetros de distancia. Pero funcionó perfectamente.

Communication equipment displayed at Lunar MuseumGracias a Fresnedillas, la NASA sabía que Armstrong había tomado el control manual del módulo para evitar un  alunizaje accidentado (con su ritmo cardiaco subiendo a 156 pulsaciones por minuto), mientras los astronautas podían escuchar al Control de Misión contando los segundos de consumo de combustible que quedaban para abortar la misión. Del mismo modo, cuando Armstrong y Buzz Aldrin despegaron para regresar al Módulo de Comando, Fresnedillas fue de nuevo la  única de las tres estaciones en comunicación con las dos naves espaciales.

Como dijo el mismo Armstrong durante una visita a España tres meses después, “Sin las vitales comunicaciones mantenidas entre el Apolo XI y la estación Apolo (Fresnedillas) en Madrid, podemos afirmar que nuestro alunizaje  no hubiera sido posible.”

De hecho, la estación de Fresnedillas continuó proporcionando comunicaciones para todas las misiones tripulada de la NASA hasta el vuelo del transbordador espacial Discovery en 1985.

Freeze dried space food at Lunar MuseumHoy, el Museo Lunar alberga más de 300 artefactos espaciales de la época. Todo está allí: desde trajes de astronauta, comida espacial liofilizada y planes de vuelo hasta la primera foto de la Tierra tomada por el hombre desde la Luna, recibida por Fresnedillas en la Nochebuena de 1968. (La imagen cabecera de este post)

Sin embargo, los objetos expuestos más emotivos son los titulares de los periódicos de la época y una gran foto de los técnicos estadounidenses y españoles reunidos bajo la antena parabólica de la estación.

Titulares combinados - Fresnedillas, Pueblo Espacial

Los tecnicos trabajaban en un espíritu de “sí, se puede” y de cooperación. La mayoría de los estadounidenses eran simplemente ex soldados que habían aprendido su oficio en el ejército, mientras que sus homólogos españoles eran radiotelegrafistas de la Marina Mercante, reparadores de radio e incluso instaladores de semáforos. Lo más importante era hablar inglés con fluidez – un criterio que pocos técnicos en la España de los años 60 podían cumplir.

Staff of the Fresnedillas tracking station in 1972

Los técnicos estadounidenses volvieron a casa y la estación de Fresnedillas finalmente se cerró en 1985. Pero aun no había terminado nuestro viaje.

Al igual que Goldstone y Honeysuckle, la NASA había insistido en la necesidad de una estación de respaldo cercana en caso de cualquier fallo técnico, y esta estación todavía existe.

V2 70-metre dish at Madrid Deep Space Communications Complex from a distanceAsí que, después de un almuerzo tardío, tomamos un camino sinuoso hacia el sur bajo el sol poniente. Y allí, a unos 15 kilómetros de Fresnedillas, nuestra curiosidad fue recompensada. Emergiendo de un valle arbolado estaba otra antena parabólica de 70 metros de ancho; la gloria suprema del  impresionante Complejo de Comunicaciones del Espacio Profundo de Madrid.

En 1985 muchos de los empleados españoles de Fresnedillas se trasladaron aquí para continuar su trabajo de seguimiento de misiones a Marte, Júpiter, Saturno y más allá.

Deserted Madrid Deep Space Communications Complex - Landscape formatPero mientras caminábamos por el perímetro, la estación que todavía lleva la insignia de la NASA parecía estar totalmente desierta. Entonces, de repente, una sirena potente resonó alrededor del valle y la enorme parabólica comenzó a inclinarse hacia el horizonte.

No teníamos forma de saber lo que estaba buscando, pero quedó  clara una cosa: casi medio siglo después de que los primeros técnicos españoles ayudaran a situar  al primer hombre en la Luna, sus sucesores todavía están aquí, en este entorno rural apartado, investigando los misterios de nuestro universo.

Regresamos a casa mientras el crepúsculo descendía sobre la sierra. Sobrevolando el horizonte, grande y amarillo, el satélite natural de la Tierra nos acompañó en nuestro viaje.

Carmen había tenido razón. Madrid está mucho más cerca de la Luna de lo que habíamos imaginado.

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Posted in: Historia