La dicotomía cultural detrás de las diferencias entre españoles y británicos

Posted on enero 27, 2014

38



Cuando no tengo mejor cosa que hacer, e incluso cuando la tengo, a menudo me encuentro reflexionando sobre la multitud de pequeñas diferencias entre el país de mis orígenes y el de mi presente. Por ejemplo…

  • ¿Por qué a los británicos les da vergüenza bailar, y a los españoles hablar en público?
  • ¿Por qué es casi tres veces más probable que un británico vaya al teatro que un español?
  • ¿Y por qué a los españoles les gusta vestirse de etiqueta mientras muchos británicos se conforman con ropa de segunda mano?

Ahora, después de años rompiéndome la cabeza he llegado a la conclusión de que el denominador común detrás de estas diferencias es bastante sencillo:

España es una cultura visual y el Reino Unido, una cultura oral.

O dicho de otra manera, lo que importa a los españoles es el ojo, la imagen y la figura, mientras que  para los británicos lo que predomina es el oido, las palabras y la voz.

Creo que es una dicotomía cultural que también se ve en la expresión artística de los dos países.

El pincel y la pluma

VelazquezMe explico con un ejemplo. A todo el mundo le suenan El Greco, Zurbarán, Velázquez, Goya, Picasso, Juan Gris, Dalí y Miró, ¿pero cuántos pintores británicos tienen la misma reputación internacional?

Es que con la única excepción de William Turner y quizás David Hockney, no hay.

Charles DickensSin embargo, creo que algunos de estos nombres británicos resultaran más familiares…

Chaucer, Shakespeare, Marlow, Milton, Defoe, Swift, Pope, Austen, Dickens, las Brontë, Eliot, Hardy, Stevenson, Blake, Wordsworth, Byron, Shelley, Keats, Coleridge, Tennyson, Stoker, Conan Doyle, Kipling, Wells, Woolf, Laurence, Orwell, Greene, Golding, Murdock, Burgess, Lessing, Rushdie…

Está claro que a lo largo de los siglos, el británico ha tenido más suerte con la pluma y la palabra que con el pincel y la pintura.

La cita y la imagen

To be or not to be... HamletAdemás, incluso entre los grandes éxitos literarios de los dos países se nota la misma dicotomía visual/oral.

Si se pregunta al español de a pie lo que sabe de la obra de Shakespeare me apuesto que muchos responderían algo como, “Ser o no ser. Esa es la pregunta”. Es decir, una frase, unas palabras y algo que se puede recitar.

Don Quijote y los molinos de vientoAhora, si se pregunta lo mismo al típico británico sobre la obra de Cervantes, lo primero que le vendrá a la mente será sin duda la batalla de Don Quijote contra los molinos de viento.  Es decir, una escena, una imagen – algo que se puede dibujar.

Y no es sorprendente que se recuerde a Shakespeare por sus citas, porque lo que al británico le gusta más que todo es la recitación. Los teatros británicos reciben 30 millones de asistentes cada año, casi el triple de la cifra española. Y no solo asisten al teatro. En su tiempo libre, miles de aficionados británicos actúan en los 2.500 teatros comunitarios por todo el país y montan la  asombrosa cifra de 30.000 producciones al año

La voz y el ojo

Por supuesto, hay españoles expertos en los elementos visuales del teatro como los decorados y los vestuarios, pero la gran aportación británica al escenario es sin duda la voz. A muchos españoles le da miedo el oratorio, pero a los británicos no tanto. Cuando la televisión estadunidense pidió al actor británico Sir Ian McKellen que recitara las instrucciones de cómo cambiar una rueda de coche en su mejor voz teatral, no dudó…

El baile flamencoMucho menos impresionante es la contribución del británico al arte más visual del baile.

Mientras España ha regalado al mundo la fuerza y elegancia del flamenco, el único baile tradicional de Inglaterra es el “Morris Dance”. Me parece poco probable que la Unesco vaya a reconocerlo como Patrimonio Cultural de la Humanidad, ¡pero juzgad por vosotros mismos!

La ineptitud giratoria de los británicos no es el único comportamiento social que se explica con la dicotomía oral/visual.

Sociedades auditivas y visuales

Cuando se trata del estatus social, lo que cuenta en el Reino Unido es lo que se oye, no lo que se ve. Parece un poco ridículo, pero según una encuesta reciente 1 de cada 5 británicos cambia su acento natural para conseguir un trabajo, convencer a sus empleados o incluso ligar. A veces intentan disimular su acento regional porque creen que así suenen más cultos y a veces lo exageran para parecer más del pueblo.

Tony BlairEs una práctica en la que los políticos británicos son expertos. Tony Blair tenía fama de cambiar entre un acento regional y otro acento más del estilo de la BBC, según a quién se estaba dirigiendo. Para conseguir un tono más autoritario, Margaret Thatcher fue más lejos. Se sometió a clases de voz y un video  “antes y después”  muestra el resultado.

En cambio, en una cultura menos sensible al sonido de la voz, parece que el acento andaluz de Felipe González nunca ha preocupado demasiado a los votantes españoles.  Incluso José María Aznar, con su articulación a veces casi ininteligible, prefiere las clases de golf que las de locución.

En la sociedad española lo que cuenta es cómo se viste. Las señoras de la clase alta pasan más tiempo en las joyerías y las peleterías que en clases para refinar la entonación.  Hasta una portera cree que un abrigo de piel y un collar de oro la transformaran en la Duquesa de Alba.

Hay que reconocer que el típico británico se viste bastante mal, pero solo porque no le importa. De hecho, no es inusual encontrase con un “Lord” que habla un inglés de la Reina, pero que tiene agujeros en los codos de su chaqueta.

Punk en el metroSin embargo, la despreocupación británica por la forma de vestirse también tiene ventajas, como muchos españoles jóvenes que visitan el Reino Unido pueden atestiguar. Si se quiere viajar en el metro de Londres vestido con camiseta rota, pantalones envueltos en cadenas y pelo de tinta verde chillón, no pasa nada. Nadie le va a hacer caso.

El medio es el mensaje

Por supuesto, en las últimas décadas la llegada de la televisión a 24 horas, la imagen digital y YouTube, nos han hecho a todos un poco más visuales, pero el británico todavía sigue pegado a su radio.

Más allá de la dieta habitual de noticias, debates y música, la radio británica también ofrece a sus oyentes programas sobre la naturaleza, lecturas de cuentas y hasta obras de teatro. A veces, la audiencia es enorme. Por ejemplo, cada mañana, 7 millones de británicos escuchan el programa informativo “Today” de la BBC;  más que cualquier telediario británico y más que el doble del líder español en el sector (“Hoy por hoy” de Cadena Ser).

Ken LoachIncluso en un arte tan visual como el cine se nota la tendencia oral de los británicos. Mientras el diálogo y los personajes predominan en las películas británicas de Ken Loach, Mike Leigh o Shane Meadows, no tienen la riqueza visual característica de cineastas españoles como Pedro Almódovar, Carlos Saura o Alex de la Iglesia. Y antes de que alguien me acuse de haber olvidado a Alfred Hitchcock, David Lean o Ridley Scott, dejadme puntualizar que todas sus obras más vistosas (Psicosis, Con la muerte en los talones, Lawrence de Arabia, Blade Runner  o Gladiador, por ejemplo) se produjeron en Hollywood, no en el Reino Unido.

Cierra los ojos y escucha la música

Finalmente, no se debe hacer caso omiso a nuestra gran exportación cultural contemporánea. Creo que la cultura oral del Reino Unido también se muestra en su música. España tiene ritmos frenéticos y guitarristas de lujo, pero el éxito del pop británico depende en gran medida de la calidad de sus vocalistas.  Y si no me creen, recomiendo un repaso de las canciones de Elton John, Freddie Mercury, Annie Lennox, Adele y, por supuesto, los Beatles…

Anuncios