Buñuel, Lorca, la bomba atómica y el Monasterio de El Paular

Posted on julio 24, 2013

7



Hace unos días decidí escapar del calor veraniego en Madrid y emprender una peregrinación estival. Acompañado por un buen amigo, subimos en su coche a la Sierra de Guadarrama para visitar el Real Monasterio de Santa María de El Paular. Hay que decir que ni él ni yo somos religiosos, como  tampoco lo era el profeta profano del cine moderno, cuyos pasos teníamos intención de seguir.

El monasterio de El PaularEl próximo 29 de julio se conmemora el 30 aniversario de la muerte de Luis Buñuel y, a pesar de su ateísmo reconocido, la solidad gótica de El Paular llegó a representar para él una especie de retiro espiritual. En su autobiografía Mi último suspiro, lo cuenta así:

“Me gustan los claustros, con una ternura especial para el claustro de El Paular. De todos los lugares entrañables que he conocido, éste es uno de los que más íntimamente me llegan”.

Foto de Federico Garcia Lorca con Luis BuñuelFue en otro día veraniego de 1934 que el joven director de Un perro andaluz hizo su primera visita al monasterio en compañía de su gran amigo Federico García Lorca. Subieron a la sierra en el antiguo Ford de Buñuel. Cuando mi amigo y yo nos detuvimos para contemplar la vista hacia las llanuras de Madrid y los caminos de tierra que probablemente tuvieron que recorrer Lorca y Buñuel, supusimos que la excursión probablemente les llevó la mejor parte de la tarde.Vista hacia las llanuras de Madrid

Tales expediciones no eran nada raras para los artistas y poetas de la época. Después de la expulsión de la orden religiosa de la Cartuja de El Paular en el siglo XIX, en 1918 se había instalado allí la Escuela de Pintores del Paular que becaba la estancia de jóvenes artistas durante los meses de verano en las antiguas celdas. Antigua celda del monasterio del PaularBuñuel recuerda  en sus memorias:

“El lugar se hallaba en ruinas, pero seis o siete habitaciones, muy escasamente amuebladas, estaban reservadas a las bellas artes. Se podía pasar la noche en ellas, a condición de llevar un saco de dormir.”

En los años que precedieron a la Guerra Civil, los dos amigos volvieron varias veces a El Paular aunque Buñuel anota que, “Era difícil hablar de pintura y poesía cuando sentíamos aproximarse la tempestad.” Finalmente, Lorca hizo la fatídica decisión de regresar a su ciudad natal de Granada, dejando a Buñuel con sus memorias del granadino y un apego de por vida al monasterio.

100_1316Hoy en día, el claustro está dirigido por unos monjes benedictinos, a quienes se cedió la responsabilidad en 1954. El Padre Martín ha vivido entre sus paredes durante casi 40 años y recuerda bien las visitas de Buñuel en los años 70. “Vinieron Buñuel y un amigo suyo, un francés creo, en varias ocasiones.  A veces se quedaron a comer con nosotros alrededor de una mesa muy grande en el comedor”. (Es casi seguro que el amigo francés era Jean-Claude Carrière, el guionista y colaborador de Buñuel durante los últimos 20 años de su vida.)

100_1303Aunque la mesa grande ha desaparecida y los monjes ya prefieren comer en un cuarto más modesto, el Padre Martín nos enseño el gran refectorio gótico. Nos llamó la atención hacia una copia de la Última Cena de Tiziano que domina la sala y que me hizo pensar en el plano más profano de la película Viridiana.foto de veridiana (check)  Dado el carácter provocador de algunas de sus películas, como Simón del Desierto o La Edad de Oro, Buñuel reconoció con elegancia la diplomacia ejercida por los monjes:

“El superior conocía la reputación diabólica de mis películas, pero se limitó a sonreír. Nunca iba al cine, me dijo, casi excusándose.”

Sin embargo, hay una cosa que probablemente ha molestado a los monjes más que sus películas. Se trata de un rumor que el cineasta originó sobre una de las tumbas en el cementerio del monasterio. En varias páginas web turísticas sobre El Paular se encuentra la siguiente curiosidad:       Página WebCuando pregunté al Padre Martín acerca del rumor, dejó escapar un leve suspiro de exasperación. “Siempre me preguntan por lo mismo. Es solo una leyenda. No está enterrado ningún piloto americano aquí”. En cierta forma había anticipado su negativa porque el piloto del Enola Gay se llamaba Paul Tibbets y murió en su propio país en 2007, pero el Padre Martín no había terminado: “Lo que sí es cierto es que hubo un estadunidense que murió en el hotel a lado y como no tenía familia se le enterró aquí. Si recuerdo bien, se llamaba ‘James’.

Tripulantes del Enola GayComo participaron varios aviones en el bombardeo de Hiroshima y Nagasaki, cada uno con unos diez tripulantes, le enseñé una lista de todo el personal. Hay siete de los tripulantes que tiene el nombre de ‘James’ y algunos de los apellidos le sonaron al Padre Martín, pero no estuvo seguro. De todas formas, el rumor no corresponde exactamente con lo que el propio Buñuel cuenta de su descubrimiento en el cementerio:

Vista del jardín del claustro de El Paular, desde el cementerio“Sobre la (…) tumba —una piedra muy sencilla, cubierta ya por la hierba seca— se halla inscrito el nombre de un norteamericano. El hombre que reposa bajo esta piedra, nos contaron los monjes, era uno de los consejeros de Truman en el momento de la explosión atómica de Hiroshima. Como muchos de los que participaron en esta destrucción, el piloto del avión, por ejemplo, el americano fue presa de perturbaciones nerviosas. Abandonó a su familia, su trabajo, huyó y pasó algún tiempo vagando por Marruecos. Desde allí, pasó a España. Una noche llamó a la puerta del convento. Viéndole agotado, los monjes le acogieron. Murió una semana después”.

Queda claro que el cineasta se refiere a un consejero del entonces Presidente  de los Estados Unidos y no al propio piloto. Una foto de Buñuel en el bar del Hotel de El PaularComo ya no se deja al público visitar el cementerio, no nos quedó más remedio que dirigirnos al hotel que el Padre Martín había mencionado.

De hecho, el Hotel de El Paular ocupa el antiguo palacio del mismo monasterio y es ahí donde Buñuel solía alojarse cuando visitaba a los monjes. Como buen aficionado del coctel, su lugar de preferencia era, por supuesto, el bar del hotel donde una foto de su cliente mas celebre adorna la pared. Buñuel apreciaba especialmente el salón contiguo cuyo aspecto casi no ha cambiando:

Sala con columnas de granito“Yo solía tomar el aperitivo por la noche en una sala muy larga con columnas de granito… rodeado de reproducciones de cuadros de Zurbarán, uno de mis pintores favoritos.  A lo lejos, de vez en cuando, pasaba la silenciosa sombra de un camarero, respetando mi recogimiento alcohólico. Puedo decir que llegué a querer aquel lugar tanto como a un viejo amigo”.

Felipe MatesanzEl “camarero respetuoso” trabaja todavía como el barman del hotel. Se llama Felipe Matesanz y recuerda muy bien las visitas del gran director. “Solía llegar por la tarde para tomar algo en una pequeña mesa en la entrada o en el salón a lado. A veces, le acompañaban el señor Carrière o Fernando Rey. Pasaban horas contando historias o trabajando sobre algún guion”.

Luis Buñuel y Fernando ReyNo cabe duda que los “recogimientos alcohólicos” del cineasta formaban parte esencial de su proceso creativo. Incluso, Buñuel relata cómo su bebida de preferencia le ayudó a resolver un problema con el casting de su última película Ese oscuro objeto del deseo:

“De repente – aunque eso sí, después del segundo dry martini – se me ocurrió la  idea de hacer interpretar un mismo papel a dos actrices, algo que nunca se había hecho…la película se salvó, gracias a un bar.”

A lo largo de nuestra conversación, quedo claro que el barman Felipe sabía mucho más sobre los cocteles que el norteamericano que supuestamente había muerto en su hotel. Me enseñó un pequeño libro que contenía las recetas de todos los cócteles que había preparado desde 1974. Una de las primeras era la del “dry martini” y la inspiración alcohólica prometida me resulto irresistible. Al fin y al cabo, entre, Lorca, la bomba atómica y los monjes de El Paular quien sabe qué historia buñueliana sería capaz de inventar con la ayuda de un Martini seco.Bar del Hotel de El Paular

Anuncios
Posted in: Cine, Historia, Literatura