El amor y la movilidad en los tiempos de crisis

Posted on febrero 7, 2013

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Los miles de españoles desempleados y forzados a emigrar a otros países europeos en busca de trabajo se están enfrentando a uno de los mayores problemas de Europa.

Como destaqué en mi post anterior, sólo el 54% de los ciudadanos de la UE dicen que hablan un idioma extranjero (46% de los españoles y el 39% de mis compatriotas británicos). Españoles emigranTal incompetencia lingüística no sólo es una barrera enorme a la movilidad laboral, sino también para el desarrollo de una verdadera identidad europea.

Según, la oficina europea de estadística Eurostat solo el 2,3% de los ciudadanos europeos viven en otro país de la UE que lo suyo. Cuando se hablan tanto de la ambición de crear un Estados Unidos de Europa, es aleccionador notar que, según el censo de les Estados Unidos, un 27% de los estadunidenses viven en un estado diferente al que nacieron.

Además, el progreso de la Unión Europea en términos de mayor movilidad es lentísimo como demuestra el grafico siguiente.

Movilidad de los ciudadanos de la UE

Es cierto que la proporción de ciudadanos europeos que vive en otro país de la Unión que lo suyo ha crecido más rápidamente en los últimos diez años pero partiendo de un base muy bajo. Incluso si se mantiene este ritmo de crecimiento, Europa tardará otros 70 años en llegar a los niveles de movilidad de los EE.UU.

Tal vez es un poco frio medir la europeidad con cifras sobre la movilidad de trabajadores. MatrimoniosSeguramente, no hay mejor indicador de integración que el amor. A fin de cuentas, la unión de dos personas de distintas nacionalidades es todo un símbolo de integración cultural y social.

En este sentido, un estudio sobre matrimonios mixtos en Europa del demógrafo italiano Giampaolo Lanzieri es revelador. Sr. Lanzieri, que trabaja en Eurostat, define el “matrimonio mixto” como uno entre una persona nativa que viven en un país y una persona nacida en el extranjero. Se midió el porcentaje de matrimonios que son parejas mixtas en 30 países europeos durante dos períodos de tiempo, 2005-07 y 2008-10.

Matrimonios mixtos en Europa

Como muestra el grafico, hay una amplia división norte-sur. Los matrimonios a un extranjero son más comunes en los países escandinavos, Holanda y Francia que lo son en Italia, España y el sudeste de Europa. Sin embargo, la proporción de matrimonios mixtos se avanza poco a poco en casi todas partes del continente.

A primera vista, parece que, al nivel íntimo de la formación de la familia, una “unión cada vez más estrecha” se está convirtiendo en realidad en Europa. Argelinas en FranciaEl problema es que estos matrimonios mixtos no están necesariamente con otros europeos. Es decir, los datos incluyen parejas de franceses y argelinos, ingleses y australianos o españoles y argentinos etc.

Por eso me interesa un estudio más pequeño de Suzana Koelet de la Universidad Libre de Bruselas, citado en un artículo del Economist. Según Koelet, las tasas de matrimonio con una persona de otro país de la Unión Europea han sido plana en Bélgica y los Países Bajos desde 2000 y se muestra sólo un modesto aumento en España.

Emigrantes de América LatinaEs cierto que los matrimonios con extranjeros han aumentado en España, pero solo a causa de un brote de matrimonios con inmigrantes procedentes de América Latina durante los años 90 y los 2000. Un idioma común parece más determinante del comportamiento que la ciudadanía europea compartida y no solo para los españoles. Por ejemplo, Koelet nota que en Bélgica, flamencos hablantes tienden a casarse con holandeses y valones con franceses.

La mayor integración que se supone que la UE debe provocar parece tener ningún impacto discernible sobre las elecciones matrimoniales de sus ciudadanos.

En efecto, como he tratado de demostrar en el transcurso de estos tres posts, lo que es válido para el matrimonio también lo es para otros indicadores de la europeidad. El comercio entre los países de la Unión se estanca o incluso está en declive, viajamos cada vez más a países fuera de la UE, casi la mitad de los europeos no se creen capaces de hablar una segunda idioma y, como hemos visto, muy pocos europeos están dispuestos a mudarse a otro país de la Unión.

Anti-Merkel protests in Athens, GreeceLa consecuencia de esta falta de europeidad se nota en la crisis económica actual. Hay una singular falta de empatía europea con los más afectados por la crisis y no es de sorprender, porque la empatía depende de que los ciudadanos europeos se conozcan, se entiendan y se convivan.

En realidad, el nivel de integración social entre los europeos en general se ha retrasado peligrosamente respeto a las ambiciones económicas y políticas de sus líderes. Esto es una lástima, ya que doscientos años después de que Europa inventó el Estado-nación, el continente ha liderado un experimento audaz en como parcialmente desmantelarlo por vía de la soberanía compartida. Ahora, en un espíritu de todo o nada, se nos dice que sólo la plena unión política y fiscal puede salvar el experimento. Lo que es cuestionable es si los ciudadanos de la UE se consideran suficientes europeos para proporcionar a esta unión más profunda la legitimidad democrática necesaria.

O como se me comentó el otro día un amigo inglés que se casó con una chica española hace unos 20 años…

Si quieres salvar a la Unión Europea, cásate con un guiri

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