¿Somos europeos de verdad? – Creencia y comercio

Posted on enero 22, 2013

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Como inglés que ha vivido en España y Francia durante varios años y que se defiende en las lenguas de estos dos países, siempre me ha fascinado la condición de europeidad. Es cierto que la palabra es tan incómoda de pronunciar como difícil de definir, pero dado el actual debate sobre la posibilidad de una unión fiscal y política más estrecha, me parece que la cuestión de que si somos o no europeos es más pertinente que nunca.

Identidad europeaProbablemente, lo mejor es preguntárselo a los propios ciudadanos de la Unión Europea (UE). Y de hecho esto es lo que hicieron los investigadores de Eurobarometer en 2009. Para aquellos que están a favor de una unión más profunda resultará alentador conocer, que en dicho estudio, se concluyó que cerca de tres cuartas partes de los ciudadanos de la UE (74%) sentían que eran europeos.

Sin embargo, la encuesta también reveló grandes diferencias entre los estados miembros. Por ejemplo, se encontró a más ciudadanos de Eslovaquia (90%) y de Luxemburgo (89%), que se identificaron como más “europeos” que cualquier otro ciudadano de la UE, frente a británicos (48%) o griegos (53%), que se sentían los menos europeos de todos. La cifra en el caso español fue del 82%.

Ciudadanos de la UE que dicen que se sienten europeos

Otro problema fue que esta identificación con Europa no era exclusiva. En la misma encuesta, el 94% de los ciudadanos se identificaron con su propia nacionalidad y el 91% con su propia región. Esta lealtad dividida es importante porque ser europeo, en el sentido político, depende de si nos sentimos igual de europeos que alemanes, británicos, franceses o españoles.

Ciudadanos del mundoAdemás, ser europeo, no es sólo una cuestión de lo que sentimos, sino también de lo que hacemos -casi dos tercios de los ciudadanos de la UE (64%) afirmaron considerarse también “un ciudadano del mundo”-. Pero, ¿qué significa esto? ¿Apoyarían estas personas algún tipo de gobierno mundial que redistribuyeran los ingresos procedentes de sus impuestos a los países pobres en vías de desarrollo? Probablemente no.

A lo largo de tres artículos, quiero examinar si nuestro comportamiento es tan europeo como nuestras opiniones insinúan y lo que esto podría indicar sobre el futuro del continente.

Se firma el Tratado de París y nace la comunidad europea del Carbón y el Acero en 1951Tiene sentido comenzar analizando el comercio y la inversión europea; Probablemente no sea el más vistoso de los criterios para la medición de la europeidad, pero ciertamente es uno de los más válidos. Desde la creación de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero en 1951 hasta el lanzamiento del euro en 1999, los líderes europeos siempre han basado sus ambiciones supranacionales en la creencia de que el aumento del comercio intra-europeo es la mejor manera de unir las naciones de la UE.

Veremos más adelante si el comercio une a las personas de verdad pero, sin duda, los esfuerzos para aumentar el comercio entre los países europeos han funcionado. Según la oficina europea de estadísticas Eurostat, más de la mitad de todo el comercio de la UE – en términos de bienes y servicios – y la inversión transfronteriza va a otro estado miembro de la UE. En cuanto a las mercancías, la proporción es de casi dos tercios.

En el siguiente gráfico se muestra como varios países son más “europeos” que otros en función de las medidas de su comercio de bienes. Luxemburgo, la República Checa y Eslovenia hacen el 80% de todos sus intercambios comerciales con otros estados miembros. España negocia algo menos y se aleja varios puntos de esta cifra (hasta el 61%) mientras que Reino Unido y Grecia lo hacen todavía más (hasta el 49% y 53% respectivamente).

Comercio europeo con destino fuera y dentro de la UE, 2011

Es interesante observar que existe una cierta correlación entre los países con ciudadanos que dicen que se sienten más europeos y aquellos países que se comportan de una forma más europea desde el punto de vista comercial. Grecia y el el Reino UnidoLos británicos y los griegos son los menos europeos en sus patrones de comercio y también los que menos europeos se sienten, mientras que con los luxemburgueses y los eslovacos ocurre todo lo contrario. Así que, tal vez los padres fundadores de Europa tenían razón después de todo ¿Podría ser que el comercio con los demás sea lo que realmente nos hace sentir más europeos?

Esto es sin duda una simplificación y mis próximos artículos examinarán otros indicadores de la europeidad como el turismo, la capacidad lingüística, la residencia transfronteriza o los matrimonios mixtos. Pero por ahora, hay una última observación que merece la pena hacer sobre el comercio europeo: Se refiere al futuro.

Según Eurostat, la proporción del comercio e inversión entre países de la UE ha ido disminuyendo desde 2005. Entre 2005 y 2010, la parte intra-UE del comercio europeo de mercancías se redujo en un 2,4% (hasta un 63,7%) y las últimas cifras de 2011 muestran un descenso continuo. Por supuesto, esto podría ser por culpa de la actual recesión económica pero el crecimiento exponencial del comercio de Europa con China en las últimas dos décadas insinúa que es posiblemente una tendencia irreversible.

Comercio entre la UE y China

Si la tendencia se confirma, el crecimiento del comercio intra-europeo del último medio siglo puede estar llegando a su fin.

Mientras los políticos europeos sopesan la viabilidad democrática y la necesidad económica de una mayor unión fiscal y política, tal vez no esté de más preguntarse si no se han puesto manos a la obra demasiado tarde.

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