La Escocia de la que no hablan los catalanistas de izquierdas

Posted on noviembre 22, 2012

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Desde que el mes pasado, los escoceses consiguieron de Londres, la aprobación para convocar un referéndum sobre la independencia, se ha hablado mucho sobre las similitudes y diferencias históricas y constitucionales entre Escocia y Cataluña. Pero a pocos días de las elecciones en Cataluña, hay un punto de comparación que apenas se toma en cuenta. El movimiento de independencia escocesa se basa en parte en valores socio-económicos distintos del resto del Reino Unido. Me pregunto si es este el caso de Cataluña y si esto debería hacer reflexionar a los catalanes de izquierdas.

Como apuntó The Economist en un artículo reciente, el gasto social en Escocia consume un tercio de los fondos públicos, es un 11% mayor que en Inglaterra y en proporción está aumentando más que cualquier otra partida de gasto. A diferencia con el resto del Reino Unido, el gobierno del Scottish National Party (SNP) ya suministra la matrícula universitaria gratuita, ha prometido suprimirla en guarderías y garantizar una subida de las pensiones estatales.

En cambio, no parece que el gobierno catalán de Convergencia y Unión se distinga mucho en su política social con el actual gobierno de España. Es cierto, que la presión fiscal del gobierno español puede explicar muchos de los recortes en servicios sociales in Cataluña pero no del todo. Por ejemplo, el anuncio de que el gobierno catalán suprimirá el impuesto de sucesiones, que ya solo pagaban los patrimonios más elevados, no parece muy de izquierdas.

Además, esta diferencia entre la tendencia política de los catalanes y la de los escoceses, no es reciente. Mientras la coalición de centro derecha de Convergencia y Unión ha gobernado Cataluña continuamente desde 1980 – con la única excepción del periodo 2003-6 – desde el establecimiento de su parlamento en 1999, los escoceses siempre han elegido mayorías de centro izquierda.

Es más, algunos argumentan que solo la independencia de Escocia (o por lo menos la transferencia de más poderes a su parlamento) liberará el pueblo de la política más conservador de los ingleses.

Me explico con algunas cifras. En las elecciones generales del Reino Unido, Escocia manda 59 diputados al parlamento británico pero desde 1997 el número de diputados conservadores elegidos por los escoceses se ha limitado a uno o ninguno. ¡De hecho, la última vez que Escocia eligió una mayoría de diputados conservadores fue en 1955! Así que, los escoceses han tendido que aguantar la política de varios gobiernos británicos de centro derecha, incluido el de Margaret Thatcher, a pesar de nunca haber votado por ellos.

En cambio, el voto catalán al Congreso de diputados casi siempre ha reflejado el voto del resto de España. Durante el mandato de Felipe González, la mayoría de los diputados elegidos en Cataluña provenían de partido PSC-PSOE y de otros partidos de la izquierda, con una pequeña excepción en 1989. Durante el mandato de José María Aznar los catalanes votaron en su mayoría por CiU y el PP y en la época de Zapatero, otra vez para diputados del PSC-PSOE. La elección de Mariano Rajoy el año pasado también coincidió con una mayoría de diputados catalanes del CiU y PP.

Así que, Cataluña no ha estado sujeta a políticas de un gobierno central de un color político muy diferente al suyo.

Además, el nacionalismo escocés no está en conflicto con el principio izquierdista de solidaridad interterritorial entre regiones, a diferencia de Cataluña.

La revista, The Economist, ha hecho las cuentas. Con el petróleo y el gas del Mar del Norte, Escocia contribuye con un 10 por ciento al producto interior bruto de Gran Bretaña con tan solo una población del 8,4 por ciento, sin embargo el petróleo se agota. Por otro lado, históricamente Escocia ha recibido del gobierno central, más subvenciones por habitante que la media del Reino Unido. Lo cual quiere decir que el balance económico entre Escocia y el resto del Reino Unido está casi en equilibrio. Así que, la independencia de Escocia no supondría ni más ni menos dinero para las regiones pobres del resto de las islas británicas.

En cambio, la mayoría de economistas españoles parecen reconocer que si Cataluña se independiza, habrá menos ingresos a las arcas del estado español para la redistribución a regiones más pobres del territorio. Según algunos, el beneficio de la independencia para los catalanes podría ser del orden de 13.600 millones de euros. Un buen argumento para el actual gobierno de Mas, pero ¿igual de válido para catalanes que se consideran de izquierdas?

Como un inglés residente en Madrid, espero que los escoceses opten por quedarse en el Reino Unido y los catalanes en el Reino de España, aunque acepto totalmente que hay que respetar la voluntad de los dos pueblos.

Sin embargo, antes del voto del 25 de noviembre, creo que convendría a los catalanes de la izquierda reflexionar sobre si la independencia avanzará sus valores socio-económicos tanto como lo haría la independencia de Escocia para la izquierda escocesa. Se entiende que históricamente el nacionalismo de los países componentes del Reino de España se ha asociado con una izquierda en rebelión contra el Franquismo. Pero, ¿todavía tiene sentido esta alianza en el siglo XXI?, ¿Merece la pena que la izquierda catalana traicioné sus propios valores socio-económicos por una lucha obsoleta?

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