La venganza de un inglés contra las llamadas de publicidad

Posted on noviembre 5, 2012

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Nueve de la noche; suena el teléfono. Interrumpe la cena, la película de turno o un momento de intimidad. Pero no es la llamada de un amigo o familiar, simplemente la última oferta en ADSL o de telefonía. ¿A quién no se le ha agotado la paciencia con estas prácticas abusivas de las empresas? Pues ahora un inglés ha encontrado la solución.

Richard Herman, de 53 años, estaba tan molesto con las empresas que le llamaban tratando de venderle bienes y servicios que decidió cobrar por el tiempo que perdía hablando con ellas por teléfono. Su historia ha sido noticia en el Reino Unido y se me ocurre que en España tal vez alguien quisiera intentar la misma táctica.

El Sr. Herman grabó las llamadas y luego envió una factura cobrando 10 libras esterlinas (12€) por cada minuto que pasó al teléfono. Cuando la empresa se negó a pagar por su tiempo, entabló una demanda en los tribunales y ganó. La empresa de marketing acordó pagar 195 libras (235€) por unas 19 minutos y medio de llamadas, además de los costes judiciales.

Sr. Herman dijo a los medios británicos:

“Me sentía oprimido con estas llamadas continuas de empresas. Una vez que envié la factura a la empresa, dejé de sentirme como una víctima”.

Cada día hay más casos como el del Sr. Herman. De hecho, las cifras oficiales muestran que el número de reclamaciones contra llamadas no solicitadas en el Reino Unido se ha triplicado en el primer semestre del año con casi 10.000 reclamaciones solo en el mes de julio.

Aunque existen leyes contra estas llamadas, el problema suele ser la falta de pruebas. La oficina de Comisaria de Información en el Reino Unido reconoce que en los últimos cinco años solo ha podido actuar contra 19 empresas.

Desde 2010, España también tiene una ley que da al consumidor el derecho a manifestar su oposición a recibir propuestas comerciales no deseadas a través del teléfono, fax o correo electrónico. Aquellas empresas que incumplan la legislación pueden ser sancionadas económicamente con multas de hasta 600.000 euros.

Sin embargo, aunque la Agencia Española de Protección de Datos ha puesto multas a algunas empresas, las llamadas no solicitadas continúan incluso con personas incluidas en el servicio de exclusión publicitario conocido como la lista Robinson.

El Sr. Herman también fue inscrito en el equivalente británico a la lista Robinson (the Telephone Preference Service), pero de poco le sirvió.

Ahora en el Reino Unido se especula con que la victoria de Richard Herman podría abrir las puertas a nuevas reclamaciones de millones de personas destinatarias de llamadas no deseadas.

Sr. Herman ha creado un sitio web – www.saynotocoldcalls.com – para ayudar a otras víctimas.

Sin embargo, en España hay un ingrediente que falta: una manera barata de presentar demandas contra empresas. El Sr. Herman presento su demanda en lo que los ingleses llaman un “Small Claims Court”. Este tribunal de reclamos pequeños es para resolver disputas en que se juega cantidades de valor de 6000€ o menos. El proceso no requiere abogados y cuesta poco dinero.

En el caso del Sr. Herman, la justicia le costó solo 25 libras (31€).

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