Uno de cada 10 británicos es excéntrico

Posted on mayo 2, 2012

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Según una encuesta que encontré el otro día, el 13 por ciento de los británicos – sí, seis millones de mis compatriotas – se puede clasificar como excéntrico y 32 millones muestran rasgos de – excentricidad. La cuestión es: ¿deberíamos sentirnos orgullosos o preocupados?

Mis dudas empezaron hace una veintena de años. En una de mis primeras clases de castellano, la profesora introdujo una forma sencilla pero eficaz para aprender adjetivos españoles. Nos dio fotos de personajes famosos y pidió que escribiéramos la palabra que mejor describía a la persona. Recibí una foto de Salvador Dalí y, después de pensarlo, opté por excéntrico. A continuación, se nos preguntó si la palabra que habíamos elegido tenía una connotación positiva o negativa. Como un inglés acostumbrado a admirar la condición excéntrica, me sorprendió bastante cuando la profesora me dijo que tenía una connotación peyorativa.

Excesivamente particular

Es cierto que el español y el inglés comparten la misma etimología de la palabra. Excéntrico viene del griego ekkentros, es decir algo que está fuera del centro, o que tiene un centro diferente. Pero a partir de este punto nuestras definiciones divergen. La Real Academia Española define excéntrico como algo o alguien “de carácter raro, extravagante” pero la palabra extravagante no figura en definiciones inglesas porque denota algo que es “excesivamente particular”.

De hecho, los ingleses se diferencian de la mayoría de los países en el mundo en la medida en que consideran la excentricidad como un rasgo positivo; algo entrañable e incluso atractivo.

Una isla unida por el individualismo

Admiramos a los excéntricos porque son indiscutiblemente individuales y esto concuerda con una larga tradición filosófica de individualismo en Inglaterra. Por eso, no solemos clasificar a las personas en tipos universales. Mientras los escritores franceses examinan el arquetipo de la “Femme Fatale”, novelistas como Dickens se deleitan en un panteón de personajes diversos.

Además, el inglés tiene poco entusiasmo por la idea de la perfección humana y encuentra el concepto del “gran hombre” o “salvador nacional” un poco embarazosa. Mientras muchos admiran la resistencia heroica de Churchill enla Segunda GuerraMundial, nosotros estamos más fascinados por los detalles de su personalidad; su humor, su afán por la pintura de paisajes y su vestuario. Todo el mundo reconoce su sombrero de fieltro pero mira atentamente esta foto y verás que lleva zapatos con cremalleras.

Una forma leve de rebelión

Un excéntrico británico puede ser un genio pero no se toma muy en serio porque sabe que sus compatriotas sospechan de cualquier idea grande, universal o demasiado seria. Para un inglés, la excentricidad es una forma leve de rebelión contra la autoridad y la convención social.

“Screaming” Lord Such

Otros países tienen sus revoluciones pero nosotros tenemos cientos de años de estabilidad política porque, paradójicamente, la excentricidad británica ayuda a sostener el mismo orden del que parece burlarse. En vez de Robespierre, Marx o la Pasionaria, nosotros tenemos a “Screaming” Lord Such: un músico de rock con poco éxito que se presentó a más de 40 elecciones durante casi 20 años sin ganar ninguna.  El programa de su Official Monster Raving Looney Party, (El partido oficial y enorme de locos de atar) incluye entre sus propuestas que todos los candidatos políticos deberían pintarse de pies a cabeza del color de su partido y que se debe prohibir que los terroristas lleven barba porque da miedo.

Pero para la mayoría de excéntricos británicos se trata simplemente del derecho a utilizar su tiempo de ocio como les dé la gana. De hecho los excéntricos suelen estar obsesionados con un hobby o varios.

El astrónomo excéntrico

Un buen ejemplo es Sir Patrick Moore, un astrónomo amateur inglés y presentador veterano de televisión que ha publicado unos 70 libros sobre astronomía. Tiene la reputación de ser excéntrico no sólo por su peculiar forma de hablar, su corbata de moño y su monóculo pero también por su pasión por el xilófono, la composición de operetas, su defensa del derecho de los animales y su afán por el cricket que jugó como amateur hasta los setenta y tantos años. En este vídeo explica cómo funciona un modelo peculiar del sistema solar. Y aquí toca su propia composición para xilófono.

La madre de punk

Algunos británicos son excéntricos sin darse cuenta pero muchos son conscientes de serlo a pesar de sus protestas. Especialmente en el caso de excéntricos que trabajan en la moda, la música y otros campos creativos. La modista Vivienne Westwood está considerada como la principal responsable de la estética asociada al punk y el New Wave. Para una entrevista con el periódico The Guardian, Westwood se presentó con un vestido negro perforado, cosido con trozos de media de color de carne, unas zapatillas de deporte viejas, el pelo tintado del color de las clementinas y las cejas dibujadas con un lápiz rojo. En seguida, pidió al periodista: “por favor, no escriba que soy excéntrica”

Los músicos excéntricos

En el mundo de la música británica, los excéntricos son especialmente frecuentes y no sólo en el punk. De hecho, todo el género del prog-rock de los años 70 se benefició de inyecciones de excentricidad británica y la tradición ha continuado con Boy George y Pete Doherty.

Pero los músicos excéntricos que más gracia me hacen en estos momentos son los hombres y mujeres de la Ukulele Orchestra of Great Britain. Se trata de un grupo de señoras y caballeros de mediana edad vestidos con trajes de etiqueta que se dedican a tocar temas de rock, funk y soul con guitarras de juguete. Y si no me crees, aquí abajo están tocando una versión de “Shaft” del compositor y cantante afroamericano Isaac Hayes. Os dejo a vosotros los españoles juzgar si el nivel de excentricidad británica es preocupante o no.

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