El papel del español en la etimología del inglés

Posted on abril 11, 2012

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Barbecue, tomato, vanilla, tobacco, embargo, flotilla, incommunicado, tapas, cargo, cafeteria, hurricane, canoe…  Muchas de estas palabras nos pueden resultar familiares. No hay duda de que la comunidad hispánica en los Estados Unidos está dejando su marca en el inglés americano, pero el proceso empezó mucho tiempo atrás.

The Plaza

Si se escriben las palabras “The Plaza en Google te dará 19 millones de resultados y si se filtran con las siglas británicas UK, todavía te dará 5,6 millones. No se trata del uso de la palabra española en el sentido arquitectónico sino más bien para denotar todo una gama de lugares públicos. De un extremo a otro de las islas británicas, se encuentra Plaza como nombre de cines, hoteles, edificios de oficinas, sedes culturales, bloques de apartamentos, bares, restaurantes y centros comerciales.  Y no es el único ejemplo de esta pequeña incursión lingüística. Según algunas estimaciones, el español ha contribuido 10.000 palabras al inglés.

El británico en su Plaza Shopping Centre puede estar buscando unos muebles de exterior para su patio. Y si se cansa, puede hacer una parada para tomar un tentempié en un bar de tapas o cafeteria, o simplemente volver a casa para echar una siesta.

Una cuestión de moda

Por supuesto, tenemos palabras propias para estos sustantivos (place, square, terrace, snacks, cafe o nap) pero cuando se trata de adquisiciones lingüísticas lo exótico siempre tiene su encanto. Dado que 13 millones de británicos visitan España cada año como turistas, no es de sorprender que traigan a casa más que la tradicional quemadura solar.

Sin embargo, la influencia del español en el inglés no ha sido siempre una cuestión de moda. A veces no había mas remedio.

Nuevas tierras y nuevas palabras

El “descubrimiento” de las Américas por Colón en 1492 tuvo como resultado la introducción de una plétora de nuevas palabras españoles en el idioma inglés. Con un desprecio de la ortografía característico de los ingleses, importamos chocolate, cocoa, potatoes, tomatoes, vanilla, tobacco y cigars. Y todo eso se llamaba cargo. Los marineros se dieron cuenta de nuevos fenómenos climáticos como los hurricanes y tornados, así como los mosquitoes, cockroaches (cucarachas), canoes y cannibals.

Términos militares y tácticos 

No fue sólo la exploración española la que dejó su huella en el idioma Inglés. Un siglo más tarde, los ingleses escaparon por poco de ser invadidos por la armada invencible y esta mezcla de miedo y admiración dio como resultado una  invasión lingüística de términos militares y tácticos de origen español. El verbo español embargar inspiro la palabra inglesa embargo, las armadas más pequeñas se convirtieron en flotillas, los prisioneros estaban detenidos en un estado incommunicado y todo esto podía ser ordenado por una Junta militar. Los que no obedecían las órdenes eran renegades y después de su participación en la Guerra de la Independencia (1808-13), los soldados británicos volvieron con la idea de que un guerrilla era un conjunto de combatientes agrupados en una fuerza irregular y armados.

El afán ingles por el léxico español bélico continúa. Hoy en día, los grupos de vecinos que patrullan las calles británicas para repeler a cualquier indeseable se conocen como vigilantes.  Mientras tanto, el 31 de mayo de 2010, la palabra flotilla se convirtió en el tema del momento en Twitter, en respuesta a la incursión de la flotilla de Gaza.

La tensión entre la pureza y la abundancia

Por supuesto, siempre existían los que se oponían a la incorporación de términos extranjeros al inglés (especialmente cuando se agregan tantas palabras del francés y latín). Hoy en día, el mismo debate se repite en España sobre la influencia “excesiva” del inglés. Pero un idioma que no cambia, es un idioma muerto y de todas formas me parece que la pureza y la abundancia no están reñidas. Quizás es el destino de cualquier idioma con proyección internacional, como el inglés y el español, terminar siendo perro mestizo.

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